Viernes 29 de Mayo de 11720 e. H. - 12:00 a tiempo roto
Terrassa, Península Ibérica.
Hoy me propuse de una vez por todas penetrar en el Inframundo.
Lo he hecho sin música. Me eché más o menos recostado en el sofá, hay la serie de Cristal Oscuro de fondo.
Sabiendo que me es difícil me lo tomo con calma. Respiro con calma, me acomodo y relajo mi cuerpo. Empiezo a ver, primero una bruma violácea y verdosa se forma en la pared de mis párpados. Luego creo la imagen de mi santuario interior. Noto la hierba y como mis dedos corren entre briznas y aire, la sensación de cielo abierto, frescor, la pendiente y dirección del espacio y el tiempo se ralentiza en mi.
Ir al Inframundo me cuesta horrores. Me equipo y le pido a Arkâna que me acompañe, que sea mi farolillo en un espacio sin vida, su puntillismo se desprende del altar de roca en medio del estanque.
Me pongo ahora frente al inicio del camino que se interna en el bosque y hago lo que Tejón me sugirió, con la mano izquierda sujeto la realidad frente a mí y con la derecha empiezo a hacer giros anchos mientras improviso un pequeño encantamiento.
- Vida más allá de la vida, la muerte es solamente un cambio.
Lo repito varias veces, mientras giro la mano al estilo del Dr. Strange y pronto observo una deformación en la realidad, empiezo a andar a través de esa deformación.
Ahora me encuentro yendo a través de ese camino oculto que antes ofrecía cierta reticencia a mostrarse. Los árboles se arrugan y disminuyen en número siendo sustituidos por matorrales, arbustos y otra vegetación más baja. Toda la escena tiene tonos apagados y ciertamente difuminados pero las formas parecen más perfiladas y dispuestas a herir a cualquier incauto.
Escucho agua y llego a un ensanchamiento del camino, la escena está partida en diagonal por un río que aún y en aparente tranquilidad se nota que lleva un gravedad especial.
Un puente parece permitir cruzar el río con seguridad pero hay una figura lúgubre sentada justo al lado. Lleva una capucha raída y puedo ver unos ojos ofidios devolviéndome la mirada.
Me inclino un poco para mostrar respeto y lo saludo.
- Buenas. Quisiera ir al Inframundo, imagino que si atravieso el puente podré llegar allí.
- Eso es correcto. Pero no puedo dejarte pasar.
- ¿Porqué?
- Yo guardo este puente. Si quieres pasar solo hay una manera de hacerlo.- En ese momento el ser se levanta y desgarrando su ropa deja ver un cuerpo escamoso y serpentino.
Quedo algo impresionado por el momento. Pero mi resolución es firme.
- Necesito pasar, sí o sí.- Digo mientras me preparo para luchar.
Siento que Arkâna está vibrando con más excitación, doy un par de pasos decididos y pongo mi mano izquierda tocando mi grimorio, mientras con la derecha pongo más fuerza en el agarre de mi vara.
- Puedes pasar.- Toda la tensión en la situación se desvanece.
Para mi sorpresa el ser se aparta, me siento incómodo. Ha sido fácil y no se a qué venía el teatrillo, quizás necesitaba comprobar mi voluntad o algo así. Tomo algunas respiraciones para relajarme y me acerco al puente. Parece viejo y las cuerdas hacen ese ruido tan característico de las películas cuando lo piso un poco.
No hay caso en pensárselo mucho. Me agarro al puente con ambas manos y poco a poco paso, la tensión sigue creciendo en mí y según voy pasando el puente me siento más pesado y algo más frío. Era de esperar supongo. Sigo adelante y al poco llego a la otra vera.
La escena es aún más tétrica, los árboles hacen formas lóbregas y todo tiene tonos más apagados y fríos aún, con un tinte violáceo. Hay un camino que va a la derecha, como bajando hacia el río y mirando a la izquierda veo aún otro camino entre zarzas y maleza.
Me detengo en seco, realmente no me da buena vibra nada de esto, incluso respirar se me hace pesado. Veo un camino también abriéndose frente a mí, pero percibo una presencia extraña cerca.
Ni bueno ni malo, pero percibo algo. Definitivamente ahora mismo no estoy preparado para este viaje. Me siento en relativo peligro.
Primero pruebo a dar marcha atrás, manteniendo mi mirada hacia el camino, pero en seguida comprendo que no va a ser una opción, mis piernas se sienten casi inmóviles y sin la atención necesaria en el puente quizás podría caer. Me detengo. Respiro.
Arkâna está iluminando la zona así que veré que hay cerca -a no ser que venga algo invisible jajjaj- de nuevo sostengo mi realidad en la izquierda y doy vueltas con la derecha.
- En ningún lugar como en casa.- Voy repitiendo mientras me enfoco en mi santuario.
Sencillamente no estoy preparado aún para este viaje.
Cuando el portal está formado lo atravieso y respiro con más calma, me limpio mentalmente y me embebo de mi mismo un poco sintiendo que recupero mi estado normal. Acto seguido me aseguro que nada me haya seguido y abro los ojos.
Fuck jaja, cuánta tensión.
~> Cosas interesantes de este viaje
- He tenido que forzar mi entrada al Inframundo.
- Había un guardián frente al puente con forma serpentina.
- Toda la escena parecía más apagada y difuminada.
- La sensación de pesadez y poca vitalidad ha sido intensa.
- Esa otra presencia me ha inquietado por lo neutra que parecía.
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